lunes 30 de noviembre de 2009

Viajero anónimo

Ella se sentó en el último asiento individual del colectivo. Su destino era dormir e intermitentemente soñar.
Tras varias paradas, el colectivo se transforma en un camión jaula, lleno de animales directo al matadero. Sin embargo, entre la muchedumbre logra divisar un par de lentes que acaparan su atención. Entonces decidió dejar el sueño para otros viajeros y posó todas sus expectativas de ese viaje en aquel compañero corto de vista. Al rato se desocupa un asiento cercano a la puerta de descenso, y él presto y rápido se dispone a ocuparlo.
Ella no quita la vista del paisaje que dibuja su cuello sin principio ni fin, dependiendo del lugar donde comenzara a besarse. Su viajero anónimo parece despreocupado y disfruta de la compañía de la música que hospedaba sus oídos.
Ella sabía que su viaje pronto iba a terminar. Era hora de decidir, cómo siempre en la vida: sólo redactaría días después la historia de aquel cuello con lentes o cambiaría su suerte o al menos la de aquel día de paro de subtes.
Restando tan sólo un par de cuadras para el destino final ella se acerca temerosa a la puerta de descenso con la intención de tocar el timbre. Pero algo modificó su objetivo. Inconsciente del mundo exterior o demasiado consciente de su interior, lo tomó por el hombro acercó sus labios al cuello, lo besó con insensata ilusión y el murmuró al oído, previo retiro de aquel auricular entrometido, “me encantás”.
Suena el timbre. El colectivo se detiene. El corazón de ella se detiene, pero sus piernas manipulan la inercia del descenso del vehículo. Una vez en la vereda ella dirige su mirada al objetivo de aquel rapto de emoción. Lo observa, él se limpia el cuello mientras se acomoda nuevamente el auricular izquierdo. La miró fijo, levantó sus cejas y le regaló un movimiento de negación con su cabeza y su boca fruncida. El colectivo arrancó. Ella quedó en aquella esquina, esperando. Esperando que ese día no le regalara nada peor.





jueves 19 de noviembre de 2009

si amarte fuera tan fácil como extrañarte...

martes 29 de septiembre de 2009

Sur y después

Cubriendo mi sonrisa con el tazón de té, miré a mi costado y lo ví comprando recuerdos en aquella feria del sur. El olor a sahumerio se mezclaba con el de mi infusión y la despreocupación llenaba cada una de las células de mi cuerpo. Luego de pasear, con inocencia y libertad me detuve unos instantes a contemplar el paisaje. El fuerte viento despeinó mi cabello, a pesar de la vincha de colores que lo abrazaba. En ese momento recordé todo lo dejado en mi origen, y aunque me visitara esta inesperada melancolía, desinteresadamente decidí bailar al ritmo de las guitarras que sonaban en aquella plaza. Sin poder abrir los ojos y sin querer volverlos a cerrar, fue como si un carnaval carioca se hospedara en mi cabeza. De pronto miles de preocupaciones invadieron mi existencia, como el agua de aquel deshielo llenaba mi caramañola. No se si era esa lluvia, pero sin duda alguna esta sensación no me acompañaba desde el primer día de mis vacaciones.

martes 1 de septiembre de 2009

No quiero morir sin antes haber amado...
... pero tampoco quiero morir de amor.

domingo 16 de agosto de 2009

Carta abierta a un amor desconocido

Enseñame a amar. Sin miedo y con placer. Con llantos y alegría. Enseñame que recorrerte y besarte no causa dolor. Lejos de eso, tu presencia me llene de luz y sentido, aunque sea una parte de mis días.
Cuando por las mañanas logre dibujar una sonrisa en mis labios, sea tu cara el motor que la impulse.
Cuando por las noches note tu ausencia, sea esa misma necesidad de verte la que invada mi corazón para esperar al día siguiente.
Que la gente me crea loca cuando al desearte regale sonrisas por doquier.
Que al cerrar mis ojos te tenga presente para que así, tu compañía, no se limite a tu presencia sino que, por el contrario, tus ausencias me hagan amarte aún más.
Que al besarte sienta que no existe tiempo ni espacio, como si todo a mi rededor se desintegrara.
Acá estoy esperándote.

martes 11 de agosto de 2009

Las manos mágicas

Sin darme cuenta fije mi mirada en tus manos. Estábamos enfrentados en un subte ralo, donde la gente iba y venía, bajaba y subía pero yo me sentía en una pequeña burbuja donde el tiempo se detuvo, comenzando a rotar una realidad paralela frente a mis pupilas. Tus manos me llevaron a lugares comunes o lejanos, con placeres y desconciertos. No reparé en el resto de tu cuerpo al principio, simplemente podría simplificar mi explicación, resumiendo en unas pocas letras que me enamoré de vos, por tus manos. Mi curiosidad innata llevó a subir mi mirada, que me regaló una grata sorpresa, pero que mi timidez (también innata) llevó a disimular el éxtasis en el que ya me había sumido. Fue entonces cuando comenzó mi cuenta regresiva, sosteniendo la energía para que no te bajaras antes que yo. Lo logré. Incluso bajaste en mi misma estación. Pero cómo era de esperar nuestros caminos se separaron al pie de la escalera, cuando vos elegiste la mecánica y te llevaste esas manos que recuerdo con melancólica esperanza.

martes 21 de julio de 2009

Ella dice (Collective Soul)

Ella dice que el tiempo es injusto
Para una mujer de su edad
Ahora que la sabiduría llegó
Todo lo demás se desvanece

Ella se dio cuenta
Que ya ha visto sus mejores días

Ella dice que no puede mirar para atrás
Hacia los días de su juventud
Lo que ella pensó eran mentiras
Tan tarde las reconoció como verdades

Ella dice que su papá tenía sueños
Pero él los arrebató
Y puede culpar a su mamá
Por como es en el día de hoy

El río de la vida debe crecer, ella dice
Sólo los fuertes deben sobrevivir, ella dice
Pero yo me siento un poco débil, ella dice
Me consolarías y perdonarías?, ella dice

Ella dice que todavía está buscando
Las luces de la salvación
Si, ella desea cada día
Y entonces, reza todas las noches

Ella dice que no hablará de amor
Porque ella nunca conoció al amor
Y en momentos como este
Ella odia estar sola.

El río de la vida debe crecer, ella dice
Sólo los fuertes deben sobrevivir, ella dice
Pero yo me siento un poco débil, ella dice
Me consolarías y perdonarías?, ella dice

Perdoname, ella dice
Perdoname, ella dice



Es uno de esos tesoros que desde el pasado te sorprenden en el presente. Creo que es un gran tema, una gran explicación.

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