La realidad


La noche había llegado, tras el breve rocío que mojaba el pasto que jugaba a ser alfombra bajo sus pies.
Se recostó y miró las estrellas. Decidió contarlas. No había mucho más para hacer. Tras unos minutos de la inagotable labor, la abandonó.
Pensó que era mejor jugar a unir los puntos, y preparar dibujos con cada uno de esos brillos que colgaban del cielo.
La realidad se volvió difusa y era lo que buscaba. Esperaba por unos minutos (al menos) escapar de su alrededor de lo que, en realidad, no podía escapar.
Cerró sus ojos esperando caer en la realidad de estar en un sueño. La realidad otra vez se acercó y le despertó.
Al fin de cuentas, que se puede hacer con la realidad. Es vivirla o soñarla.
Soñarla mientras la vivimos.

Pour vous

Lectora subterránea




Él, enfundado en su ambo, recibe un mensaje desde un número no agendado, a lo que responde: el amor es amor no tiene medida

Yo, llena de impunidad, me quedo con el interrogante, de quién es ese amor sin medida que no agenda en su celular

Carta al futuro

Vos no lo sabés, pero todo va a estar bien.
Esto es sólo una pequeña tormenta que también pasará.
Pasará, pasará y su enseñanza dejará.
Dejará un espacio vacío, una nueva espera.
Esperar para seguir encontrando.
Encontrando para seguir aprendiendo.
Aprendiendo para finalmente conocerte.
Conocerte para amarte.
Amarte para ser amada.

La huida




Pensé que había huido de vos.
Otra vez el miedo.
Pero no.
Esta vez, me castigué a mí.
Toda compleja.

Basta.

Bastó con nombrarte para que aparecieras.

Bastó con pensarte para que me abraces.

Basta que te tema para volver a alejarme.

¿cuánto?


-¿Cuánto miden tus piernas?
- Una eternidad - contestó ella dibujando una sonrisa con sus labios.